FUNDACION DEL PUEBLO:
Las invasiones de los indios fueron la causa de la fundación de núcleos poblacionales para defenderse. En el año 1714 una gran invasión castigó los partidos de Arrecifes y de San Antonio de Areco (aun no constituidos como tales). Según la tradición, los pobladores para verse libres de los malones hicieron voto o promesa de construir una Capilla en honor de San Antonio. Como el Santo les concediese la gracia comenzaron a cumplir la promesa en el Oratorio.
Con el correr del tiempo fue creciendo la población y con ella el crecimiento del culto, hasta que llegó a necesitarse la presencia de un Capellán. Según datos que figuran en el Archivo de Nuestra Señora de la Merced, Buenos Aires, el Capellán designado fue don Roque Ximenez. Respecto a este Sacerdote, en 1718 se hice cargo como interino de la Capilla de Luján y allí estuvo durante dos años y después se trasladó al Pago de Areco.
Siempre con la asistencia religiosa del Sacerdote Ximenez, del Oratorio se pasó a la Capilla, la que se había comenzado a construir en la década de los años 20.
Lugares a visitar:
El Puente Viejo: Con la caída de Rosas en Caseros, ocurrida en febrero de 1852, comienza en el país una etapa de divisiones. La provincia se organizó en municipalidades cuya misión era administrar y guardar los intereses de cada una de estas jurisdicciones. Es así que, el 22 de mayo de 1856 se instala la municipalidad de San Antonio de Areco, que queda a cargo del Juez de Paz don José E. Martínez. Una de las obras de mayor importancia que realizó fue disponer el tendido de un puente sobre el Río Areco que facilitara las comunicaciones entre ambas costas. Primeramente se le llamó "El Puente de los Martínez", para después tomar el nombre con que llega a la actualidad, 140 años después: El Puente Viejo. Todo hace suponer que toma ese nombre cuando se construye el puente de madera seis cuadras mas adelante río abajo y que se denominó El Puente Nuevo hasta su bautismo actual como "El Puente Gabino Tapia". El legendario Concolocorvo, el relator de viajes e historiador de aquella época, sita en su libro "El Lazarillo de Ciegos Caminantes" escrito 80 años antes de la construcción, la necesidad de un puente en ese lugar, paso obligado del camino real al alto Perú. El puente fue construido en 1857; los fondos se reunieron con la emisión de acciones que fueron tomados por vecinos que constituyeron un cuerpo de administración. Se tiene por cierto que es uno de los primeros puentes del país en los que se cobro derecho de peaje. Funcionaba durante el día y había una casilla en una de sus cabeceras con el guardián que era el cobrador del peaje. Al caer la noche, el acceso era cerrado con cadenas. Varios accionistas donaron sus recaudaciones de inversión a la municipalidad, hasta que en 1858, se entrego la administración del puente al municipio. En la margen izquierda del río, a trescientos metros campo adentro estaba la pulpería "La Blanqueada", lugar de aprovisionamiento domestico y ocio del paisanaje. Del lado opuesto, se encontraba la posta de Don Florencio Moyano, que podía aprontar unos doscientos caballos y en sus fondos funcionaba una tahona y una carnicería. Esta dio lugar a la formación de un pequeño núcleo urbano con humildes ranchos de adobe y techos de tejas y pajas en lo que actualmente son las calles moreno y Alsina, y Lavalle y Zerboni. Además, el puente está mencionado en el primer párrafo de "Don Segundo Sombra", la obra máxima de Ricardo Güiraldes. Él lo describe poéticamente: "En las afueras del pueblo, a unas diez cuadras de la plaza céntrica, el puente viejo tiende su arco sobre el río, uniendo las quintas al campo tranquilo" Por todas estas cosas y por otras animadas por la leyenda y el arte, El Puente Viejo es un símbolo para los habitantes de San Antonio de Areco.
domingo, septiembre 16, 2007
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